Reforma laboral de 40 o 41 horas semanales, ¿Cuál es el debate de fondo?

Reforma laboral de 40 o 41 horas semanales, ¿Cuál es el debate de fondo?

Estas últimas semanas hemos presenciado el debate sobre el proyecto de ley de reducir las horas de trabajo semanal en nuestro país. El gobierno presenta un proyecto de 41 horas semanales, donde la última palabra en flexibilidad laboral la tiene el empleador. Por otra parte, parlamentarios de izquierda plantean reducir la jornada a 40 horas semanales donde el empleador debe acatar la normativa y adecuarse a esta nueva jornada priorizando el derecho del trabajador.
Más allá del debate nacional, existe una realidad mundial sobre la jornada de trabajo. Los países desarrollados han reducido su jornada en promedio a 35 horas semanales (de 30 a 35 horas en Países Bajos, Suiza, Suecia, Dinamarca o Alemania), mientras que en Chile actualmente la jornada es de 45 horas semanales, es decir, 10 horas más en que las personas que trabajan dejan de realizar actividades que inciden en su calidad de vida familiar, de ocio, de recreación o de cultura.
¿Se imagina salir de su trabajo cada día a las cuatro de la tarde?, ¿Cuántas actividades que ahora no puede realizar, podría realizar cada día?. He aquí el debate de fondo; hoy los chilenos están estresados, no tienen tiempo para dedicar a la familia o relaciones sociales y por ende somos una sociedad enferma y desmotivada, que además no observamos óptimos niveles de productividad de acuerdo al parámetro OCDE y por este motivo estamos también en los rankings de países con más horas de trabajo semanal y menor productividad del mundo.
El debate de una hora más o una hora menos es irrelevante, el verdadero debate radica en que el Estado resguarde la calidad de vida sus ciudadanos y aplique normativas que tiendan a privilegiar una mejor calidad de vida, medidas que además han sido probadas en otros países con éxito y que han aportado más tiempo para realizar actividades fuera del horario de trabajo, y han impactado en la salud mental y física de los trabajadores y trabajadoras. ¿Por qué no aplicar la fórmula de reducción de horas a los niveles de países desarrollados entonces? ¿qué intereses se están resguardando?, el verdadero debate debe darse para resguardar una sociedad saludable que genere relaciones sociales saludables y ciudadanos más felices con un tiempo equilibrado entre trabajo y vida diaria.