El crudo relato en que Nabila Rifo identificó al hombre que le sacó los ojos

El crudo relato en que Nabila Rifo identificó al hombre que le sacó los ojos

Esta semana el fiscal Pedro Salgado reveló que en su primera declaración, Nabila Rifo identificó a Mauricio Ortega como el hombre que la agredió brutalmente, ataque donde a la mujer le sacaron los ojos y fue golpeada con un bloque de cemento.

Nabila relató sobre las horas anteriores a la agresión que estando en una celebración en su casa «como a la una o dos de la madrugada bailamos y en eso empezó una mala onda entre Mauricio y yo”.
La joven explica en su declaración ante el fiscal que «esto lo empecé a recordar cuando llegué a Coyhaique. Cuando estaba en Santiago soñaba cosas. Como que mi mente divagaba, y para recordar todo esto me ha servido hablar con los psicólogos. Es primera vez que relato esto y primera vez que se me toma declaración».
El relató de Nabila continúa, manifestando que «él estaba curado. Yo también estaba con trago. El empezó a gritar ‘esta mierda nunca se conforma con nada’, empezó a romper los vasos y trataba de pegarme mientras Juanito y su primo lo agarraban de los brazos. Él, con todo quería pegarme. Esto pasaba en el living».
Mientras la discusión se ponía más violenta, el testimonio de Nabila señala que «salí arrancando de la casa, salí con lo que tenía puesto. Vi que Mauricio, alegando medio curado estaba en el patio (…). Creo que las llaves del auto -las mismas que se encontraron a su lado tras el ataque- estaban colgadas. No las recuerdo, pero yo no las tenía, porque yo no sé manejar».
Tras esto, el artículo señala que Nabila dijo a los fiscales que Mauricio Ortega la golpeó con las manos y le dio patadas en el suelo. Finalmente sintió un golpe en su cabeza y no recuerda nada más.
En la audiencia de esta semana la Corte de Apelaciones decidió mantener la prisión preventiva de Mauricio Ortega, mientras Nabila vive en una casa arrendada por el Estado mientras se acomoda el hogar en el que vivirá permanente, para que esté adaptado a su ceguera.
Nabila aseguró que inicialmente «no quería decir la verdad. Pero cuando llegué a Coyhaique y ya estuve en mi casa, estar con mis hijos, mi mamá y ver todo el sufrimiento, decidí decir la verdad», decisión que habría estado influida por que su nueva realidad, que según las propias palabras de la mujer es que «nunca más podré ver en la vida».